Abusos machistas en parejas modernas y supuestamente igualitarias | Somos Malasaña

Abusos machistas en parejas modernas y supuestamente igualitarias

Nuestra psicóloga, Monica Manrique, nos habla de "pequeñas tiranías, de terrorismo íntimo, de violencia 'blanda'", respondiendo a una pregunta que quizá muchas de nuestras lectoras se hayan podido hacer en alguna ocasión

Imagen: PIXABAY.COM

Me siento agotada, se supone que mi pareja y yo somos una pareja “moderna” e igualitaria, ambos trabajamos y nos encargamos de la crianza y educación de nuestros hijos y, sin embargo, él parece llevarlo bien pero yo no puedo más. ¿Qué estoy haciendo mal?

Se suele decir que cada pareja es un mundo, pero para el investigador Luis Bonino casi todos los hombres en pareja, de manera cotidiana, llevan a cabo comportamientos “invisibles” de violencia y dominación (de manera más o menos consciente) que tienen un efecto perjudicial sobre el bienestar de la mujer. Podríamos decir que las mujeres sufrimos pequeñas tiranías, terrorismo íntimo o violencia “blanda” que por ser tan sutil y estar tan normalizada no somos capaces de detectar. Como bien dices en tu pregunta, nos sentimos culpables e incapaces porque entendemos que algo estaremos haciendo mal si notamos que perdemos energía sin que nadie esté abusando de nosotras.

Es probable que encuentres la respuesta a tu pregunta en uno o varios de estos seis puntos a los que el citado autor ha denominado micromachismos, no por poco importantes, sino por imperceptibles.

  • Tu pareja te ayuda mucho con las tareas de la casa y la crianza. Si estamos en una relación en la que los dos trabajan también fuera de casa, la palabra “ayuda” no tiene sentido porque se supone que ambos son corresponsables en las labores domésticas. La palabra ayuda supone que la responsabilidad y la carga de la gestión recae en ti.
  • Eres tú la que se ocupa del “trabajo emocional” porque se te da mucho mejor. Eres tú la que habla con tu suegra cuando llama a casa o te llama directamente a ti, eres tú la que está pendiente de los regalos en los cumpleaños y de un largo etcétera de actividades que mantienen el vínculo con otras personas y que no se pueden dejar de hacer.
  • Tu pareja u otros miembros de la familia te pregunta: “¿Dónde está…?” En realidad están diciendo: “Búscamelo y dámelo”. No te lo pide directamente pero se da por hecho que tú eres la que organiza y gestiona el hogar y todo lo que hay dentro.
  • Cuando tu pareja o tus criaturas están enfermas les atiendes y cuidas, pero cuando tú estás enferma o sobrecargada tu pareja no se ocupa de ti. No se da una reciprocidad en los cuidados. Ellos suelen negar las necesidades femeninas de ayuda quitando importancia a los síntomas, criticando la forma en que ellas hacen las cosas o apelando a su “no saber”, para no hacerse cargo.
  • Si tu ayudas a tu pareja en su profesión es lo normal y no te lo valoran, pero cuando es él quien te ayuda a ti y no se lo reconoces se enfada.
  • Tu pareja se escaquea de ciertas labores del hogar o de los cuidados que no le apetece o no le gusta hacer argumentando que tú lo haces mucho mejor o que él no es capaz. Por ejemplo: “Mejor encárgate tú de lavar y doblar la ropa porque tú lo haces mucho mejor” o “prefiero que vayas tú a vacunar a las niñas porque yo lo paso fatal”, etc.

Estas pequeñas actitudes y comportamientos actúan como termitas silenciosas robándote tiempo, espacio y energía. Poco a poco se produce una desigual distribución de la “carga mental, física y emocional” entre los miembros de la pareja, donde uno termina teniendo mayor calidad de vida que el otro (la otra). Los recursos físicos y emocionales que le dedicas a estas “pequeñas cosas” son los que no empleas en tu desarrollo personal y bienestar. Para colmo, cuando te enfadas y te quejas de estas injusticias recibes críticas y terminas por rendirte y aceptando la carga extra.

Estos son solo algunos de los micromachismos detectados por Luis Bonino y con ellos quiero transmitirte la idea de que antes de plantearnos qué estamos haciendo mal o qué podemos mejorar, hagamos una evaluación de la situación que estamos viviendo. Puede que no estés haciendo nada mal, sino que no te estás dando cuenta de que tu agotamiento es la consecuencia de algo que nos afecta a todos y, sobre todo, a todas y que se llama machismo.

(Si quieres plantearle una pregunta a nuestra psicóloga, puedes hacérsela directamente a través de su instagram)