Café Farmacia, un trago amargo tras una bonita fachada | Somos Malasaña

Café Farmacia, un trago amargo tras una bonita fachada

Insospechada batalla legal la que se libra por ver quién tiene derecho a explotar el Café Farmacia, situado en la histórica Farmacia Juanse, con denuncias cruzadas por presuntas estafas, falsedad en documento oficial, 'okupación' del local, coacciones, amenazas...

El Café Farmacia, en lo que fue la histórica Farmacia Juanse | SOMOS MALASAÑA

Que nadie sabe lo que sucede realmente en casa ajena es algo bien sabido por todos y que las apariencias engañan, también. Es por eso que pocas personas conocen la guerra que dos partes enfrentadas están manteniendo tras una de las fachadas más conocidas, bonitas y fotografiadas de Malasaña y de Madrid, la del antiguo establecimiento de la Farmacia Juanse, cuyos azulejos publicitarios son todo un icono.

Transformado hace poco más de un año en el Café Farmacia, el cambio de arrendatarios el pasado mes de junio, a través de la compraventa de la sociedad gestora del espacio, ha acabado en una serie de denuncias cruzadas por supuestos cheques sin fondo, estafas, falsedades en documentos públicos, intimidaciones y un buen montón de cosas más que han provocado ya, al menos, un par de cambios en el Registro Mercantil y dudas sobre quién es el verdadero titular de la sociedad que tiene alquilado el café, gran parte de cuyo mobiliario interior -como mostrador y vitrinas-, recordemos, está protegido por Patrimonio.

Observador privilegiado de esta disputa, la propiedad del inmueble, Inmobiliaria Hesperia, que asegura estar tranquila por el momento, que el contrato de alquiler está a nombre de Ra&Ra Shop SL y que confía que pronto se resuelva quién es el titular y el administrador legal de dicha empresa.

Afortunadamente, todas las partes implicadas han señalado a este periódico que finalice como finalice el asunto, la protección y conservación de los elementos característicos del Café Farmacia están garantizados.

El lío

El origen de este lío se encuentra en la venta de la sociedad titular del contrato de alquiler del Café Farmacia. El pasado 25 de mayo se firmó ante notario una compraventa que debía hacerse efectiva el 1 de junio. En ese acto, la parte compradora (Carlos Enrique González García) entregó unos talones bancarios como pago y firmó un documento en el que reconocía que la sociedad que adquiría estaba libre de cargos -con la excepción de un crédito ICO que asumían como propio- y que se le había transmitido toda la documentación relativa a los trámites realizados por la parte vendedora (Rafael López Ledo y Ramón del Caz) con el objetivo de conseguir para el Café Farmacia la pertinente Licencia de Apertura del Ayuntamiento de Madrid, pendiente de concesión definitiva.

Hasta aquí todo correcto, sin embargo, la parte vendedora denuncia que jamás pudo cobrar los talones que se le entregaron por falta de fondos y que, posteriormente, le fueron presentados justificantes de supuestas transferencias que nunca les llegaron.

En conversación con Somos Malasaña, la parte compradora ha reconocido que el pago de la compra de la sociedad no se ha hecho efectivo porque -pese a que firmó haberlos recibido- los vendedores no le habrían entregado los documentos de tramitación de la licencia de actividad del Café Farmacia. Del mismo modo, afirma que en cuanto se los haga llegar procederá a pagar la cantidad acordada que, por lo que dice, se encuentra consignada notarialmente a la espera de ser liberada en cuanto la parte vendedora entregue la documentación que le faltaría aportar.

Café Farmacia | SOMOS MALASAÑA

¿Un café “okupado” y una presunta estafa?

“Sin pago no hay compraventa y todo el acuerdo queda anulado”, aseguran los vendedores, que denuncian que la parte compradora, que es la que actualmente explota el Café Farmacia, estaría por lo tanto de “okupa” en el centenario establecimiento. “El café está okupado por unos tipos que no están autorizados ni por la propiedad ni por los legítimos responsables del local… y que se están llevando un lucro que nos ha costado muchísimo esfuerzo conseguir”. Al tiempo, reconocen que su error ha sido pecar de exceso de confianza y firmar el traspaso de su sociedad, entregando las llaves del local, antes de comprobar que el dinero acordado por la venta se hallaba en su poder.

Aunque el tema está en los juzgados, la parte vendedora denuncia haber sido víctima de una presunta estafa, tal y como ha indicado por múltiples vías, entre ellas las propias redes sociales de su antiguo negocio. También denuncia que todas las acciones del comprador han estado encaminadas a prolongar esta situación, primero con promesas de pronto pago y luego mediante acciones legales y alegaciones a los intentos de la parte vendedora por recuperar legalmente el control de la sociedad. Según afirma, como el comprador se apresuró a dar de alta en el Registro Mercantil la escritura de compraventa de la sociedad, en donde el nuevo dueño figura como administrador único de la empresa arrendadora del Café Farmacia, ellos -pese a no haber cobrado- quedaron impedidos por un tiempo para recuperar el control del café, aunque a día de hoy manifiestan que el Registro Mercantil ha rectificado y les habría reconocido como administradores y propietarios de Ra&Ra Shop SL.

Más complicaciones

Pero la cosa no queda ahí. El pasado 4 de julio la historia se complicó aún más. Con un documento de reconocimiento cesante de deuda, por parte del comprador y fechado el 15 de junio, la parte vendedora asegura haberse personado en el Café Farmacia acompañada de un notario y varios testigos con la intención de solicitar la entrega de las llaves del negocio. Según manifiesta, el comprador accedió voluntariamente a entregárselas, recuperando momentáneamente la posesión del local, que volvería a cambiar de manos el 11 de julio, cuando -siempre según la parte vendedora- estando el café cerrado el comprador “procedió a reventar las cerraduras del mismo y a cambiarlas”, haciéndose de nuevo cargo del establecimiento.

Si atendemos a la versión del comprador, el relato de estos hechos difiere totalmente. Según éste, jamás entregó voluntariamente las llaves del local el 4 de julio, sino que le fueron arrebatadas, siendo expulsado del establecimiento contra su voluntad por la parte vendedora y sus acompañantes. Por todo ello, ese mismo día presentó una demanda en el Juzgado número 1 de Plaza Castilla por “coacciones y amenazas”. Pasados unos días, y como en el Registro Mercantil él era quien figuraba por aquel entonces como administrador único de la sociedad Ra&Ra Shop SL, el comprador, “acompañado de un notario y de la policía” -dice-, decidió recuperar la gestión del café, entrando en éste sin forzar nada y haciendo valer los derechos que en el Registro le reconocían.

Para finalizar, un último cruce de sospechas y acusaciones: el comprador indica que la parte vendedora no quiere entregarle la documentación que le reclama antes de proceder al pago de la compraventa de la sociedad porque desea recuperar el café, ya que sugiere que tendría otro comprador dispuesto a ofrecerle más dinero; del otro lado, la parte vendedora, que niega lo anterior, asegura estar ante “profesionales del engaño” y advierte a los hosteleros de la zona de que se anden con mucho cuidado a la hora de cerrar operaciones de este tipo, donde no son infrecuentes todo tipo de problemas, tal y como saben bien hasta experimentados empresarios del sector como, por ejemplo, el dueño del restaurante Babia, que tras un largo calvario acaba de recuperar la gestión del local que traspasó hace unos meses pero por el que jamás llegó a cobrar ni un céntimo.

El próximo 8 de agosto los abogados de las partes enfrentadas tienen una cita entre sí para tratar de que todo este embrollo tenga una solución extrajudicial y acabe cuanto antes. Mientras tanto, visitantes y turistas siguen fotografiando los históricos azulejos del café como si tal cosa.