Cómo gestionar la ira y perder menos los nervios | Somos Malasaña

Cómo gestionar la ira y perder menos los nervios

Nuestra psicóloga, Monica Manrique, nos ofrece unas pautas útiles para tratar de enfadarnos menos y, en cualquier caso, para saber gestionar nuestra ira, una emoción que no es mala de por sí, pero que fuera de control se puede convertir en algo peligroso

Imagen: WWW:PIXABAY.COM

Me gustaría saber cómo enfadarme menos y no perder los nervios

Sentimos ira cuando algo se interpone entre nosotros/as y nuestros objetivos, o cuando consideramos que estamos ante una injusticia. Es importante comprender que todas las emociones son útiles y necesarias, y la ira no es una excepción.

Entonces, ¿para qué nos sirve? Nos avisa de que algo debe cambiar y nos motiva a detener aquello que consideramos injusto o nos causa malestar. Para ello disminuye el miedo y nos aporta la energía necesaria para actuar. La ira en sí no es un problema, pero mal gestionada puede ser peligrosa ya que nos impide pensar con claridad y hace que actuemos de manera hostil y agresiva. ¿Cómo podemos entonces gestionar nuestra ira?

Lo mejor es prevenir, así que antes de perder los nervios ten en cuenta que es fundamental no dejar acumular lo que nos molesta porque si no seremos como una olla exprés que va acumulando presión y corre el riesgo de explotar.

También es muy importante cuidar el descanso y las demás necesidades básicas. Cuando tenemos sueño o estamos hambrientos es mucho más fácil que nos saquen de nuestras casillas.

Y, por último, procura bajar tu nivel de activación en algún momento a lo largo del día: puedes practicar técnicas de relajación, yoga, meditación o disfrutar de un baño relajante.

Cuando ya nos ha desbordado la situación y nos sentimos invadidos/as por la ira, poco podemos hacer. Debemos evitar responder con la misma moneda. La violencia provoca más violencia y cierra las posibilidades de comunicación. En cuanto notemos las primeras señales de que podemos perder el control lo mejor será apartarnos de quien nos está irritando antes de hacer o decir algo de lo que luego nos podamos arrepentir.

Tampoco es conveniente darle vueltas y vueltas a lo que nos ha enfadado, ya que solo conseguiremos enfadarnos/as todavía más.

Después de cada episodio de ira es útil hacerse ciertas preguntas. ¿Estoy ante una situación injusta? Si es así, busca -cuando estés tranquilo/a- la manera de cambiar las cosas sin recurrir a la violencia. ¿Algo o alguien me impide conseguir mis objetivos? En este caso plantéate: ¿son mis objetivos realistas?, ¿son realmente lo que quiero?, ¿tengo alguna manera alternativa de conseguirlos?

Afrontar la ira pasa por ver las cosas de manera distinta. Adoptar el punto de vista de la otra persona hará que la comprendamos mejor y nos enfademos menos. Pero cuidado, una cosa es comprender por qué alguien nos ha hecho daño y otra muy distinta es no poner límites y permitir que lo siga haciendo.

También nos puede ayudar dejar de interpretar las relaciones humanas en términos de ganar-perder, puesto que, en la mayoría de las situaciones, o todos/as ganamos o perdemos todos/as.

(Si quieres plantearle una pregunta a nuestra psicóloga, puedes hacérsela directamente a través de su instagram)