De fallido jardín vertical a medianera publicitaria y futuro mural artístico | Somos Malasaña

De fallido jardín vertical a medianera publicitaria y futuro mural artístico

Los restos del jardín vertical de la plaza Luna aguardan su desmontaje ocultos tras una enorme lona publicitaria. La medianera que los soporta es un monumento a un fiasco, cuyo futuro será convertirse en mural artístico

Lona publicitaria tras la que se ocultan los restos del jardín vertical a la espera de ser desmontado | SOMOS MALASAÑA

El Caixa Fórum recién estrenaba su jardín vertical -el primero de cuantos se instalaban en España- y a quienes pergeñaban a toda velocidad la reforma de Soledad Torres Acosta -plaza de la Luna- allá por el año 2007 les debió parecer buena idea apuntarse un tanto innovador y proyectar uno propio de 240 metros cuadrados en la medianera del edificio del número 5 de la calle Concepción Arenal; una instalación que, además, vendría a paliar la habitual falta de verdor que caracterizaba en aquellos años de la alcaldía de Alberto Ruiz-Gallardón cualquier reforma de espacio público.

Quizá el error de la municipalidad de aquellos días fue que, al contrario de lo que hizo el capital privado en Caixa Fórum, la materialización de aquella buena idea de jardín vertical fue encargada a la empresa Agroforest – Semar en lugar de al botánico francés Patrick Blanc, máximo especialista en la materia. Sea como fuere, el caso es que el jardín vertical de Luna jamás llegó a prosperar y eso que a Blanc se le copió el sistema que usaba.

El Ayuntamiento justificó su fracaso alegando que la medianera sobre la que se construyó el jardín era un sitio muy complicado y falto de luz, como si se hubiera movido el muro de sitio y no pudieran haber valorado esas dificultades con anterioridad. Sin embargo, una iniciativa ciudadana surgida con el objetivo de hacerlo revivir, y de la que formaban parte paisajistas, arquitectos y botánicos, achacó el fiasco a una mala elección de las especies vegetales plantadas en el jardín vertical y, en general, a una falta de pericia en su instalación.

Tras un penoso agonizar, en el año 2012, cuatro después de su inauguración, el Ayuntamiento decidió tirar la toalla y abandonar completamente el riego y cuidado del jardín. Así fue como una de las principales bazas de la tan denostada reforma integral de la plaza Luna -cuyo coste total fue de cuatro millones y de la que se hizo cargo Ben Bushe. Brut deluxe Arquitectos– dejó de ser un catálogo de matojos secos para transformarse en un esqueleto de metal oxidado y en un monumento a un quiero y no puedo.

Fotos recopiladas de Google por Fernando Subirats donde se muestra la evolución del jardín vertical de Luna

Eso fue así hasta hace tres meses, cuando la medianera del número 5 de Concepción Arenal, que quiso ser jardín vertical, se ha convertido en un gigantesco cartel publicitario por el que ya han pasado distintas marcas. Y todo ello sin que comiencen las obras de desmontaje de la estructura que soportaba el intento de jardín; obras que, en teoría, son las que pemiten la instalación temporal de lonas publicitarias en edificios de Madrid mientras duran las mismas.

“Existe ya licencia urbanística concedida a la comunidad de propietarios del edificio al que pertenece la medianera sobre la que se encuentra instalado el jardín vertical para su levantado, reparación de paramento y posterior aplicación de aislamiento térmico y revestimiento de acabado”, tal y como consta en la repuesta oficial a la propuesta vecinal que, mediante presupuestos participativos, trató nuevamente en enero de este mismo año de recuperar este espacio. Sin embargo, se desconocen los motivos por los que esa reforma no ha dado comienzo. El andamiaje necesario para que se ejecute la obra ocupa parte del ya de por sí exiguo espacio para niños que hay en la plaza y la suciedad se acumula entre éste y la pared.

El desmontaje de los restos del jardín se enmarca dentro de la decisión del Ayuntamiento de ejecutar una instalación ornamental, promovida por el Área de Gobierno de Cultura y Deportes, en ese mismo espacio: un mural compuesto por elementos cerámicos cuyo diseño aún no ha trascendido. Esta actuación fue presentada en abril de este año por el concejal-presidente de Centro, Jorge García Castaño, y estaba prevista que corriera a cargo de las Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) aprobadas en paquetes por el Ayuntamiento de Madrid.

Esta intervención en Soledad Torres Acosta irá acompañada por otras leves y provisionales sobre el área infantil y otras zonas de este espacio, a la espera de que en la próxima legislatura -si repite el equipo de Gobierno- el área de Desarrollo Urbano Sostenible reforme por completo la plaza.

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