primer periódico hiperlocal español | año IX | 23 de junio de 2018
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Fallece Rafa Fustes, histórico hostelero de Malasaña

Responsable de locales míticos como el Flamingo, falleció este martes después de una enfermedad fulminante

Rafael Fustes, en una imagen reciente

Hay una generación de hosteleros, la que hoy ronda los cincuenta años, que consiguió hacer de Malasaña un lugar especial para los amantes de la música. Un logro que hoy conserva en parte gracias a este legado construido por un grupo de personas que pusieron mucha ilusión, un montón de horas detrás de la barra y buenos discos desde sus cabinas.

A esta generación pertenecía Rafa Fustes, al que se le recuerda sobre todo en el histórico Flamingo, pero que también estuvo en La Vaca Austera o en El Sol del 2 de Mayo. Rafita, como le llamaban sus antiguos compañeros en Malasaña, falleció este martes en Asturias, el lugar al que se había retirado los últimos años, cambiando el verde por el gris del asfalto madrileño. Una enfermedad fulminante acabó con su vida y, aunque el adiós se produjo lejos del barrio en el que se ganó el respeto de la noche madrileña, todo Malasaña lloraba ayer la pérdida.

Amigos y excompañeros han dejado cariñosos mensajes para Rafa Fustes en las redes sociales. Reproducimos a continuación algunos de ellos:

Carlos Pastor: “Hoy es el día mas triste que he tenido en muchos años. Se ha ido mi mejor amigo. Mi amigo de infancia, de adolescencia, los primeros viajes, los primeros discos, los primeros conciertos, las primeras borracheras. Valladolid, Ibiza, Madrid, Malasaña (…) Siempre te acordabas de mi cuando escuchabas esta canción y yo lo haré contigo.

Chico Portillo: “Se me ha marchado este tipo, una enciclopedia viva del rock, un especialista de la noche, pero sobre todo la persona más divertida que conocí jamás y con un corazón descomunal, buen viaje Rafael, seguiremos tocando blues.”

Juan Carlos Noriega: “Recuerdo esas tardes-noches en el Chisco hablando, hablabas tú y nosotros escuchábamos, de música, tus bares en Malasaña, cuando serviís al todo Madrid, de política, de la carrera de Diego, de la familia. Cuando ya habíamos bebido unas garimbas y habíamos arreglado el mundo, cogías la motilla y tirabas para casa. Hasta siempre compañero”.

David Jiménez: “Hoy nos ha dejado un gran amigo, excelente barman, mejor jefe y probablemente el culpable de que me acabara dedicando al reverso tenebroso de la música. No se me olvidarán las interminables noches en el Flamingo, primero como cliente y luego detrás de la barra y los platos durante muchos años. Allí hice la mili, siempre protegido por Germán y Rafa, hasta que el gran Fuss me dijo que dejara la noche y me dedicara a otra cosa “que para eso había estudiao”. El Flamingo se sabía a qué hora abría pero nunca a qué hora cerraba. Tengo mil anécdotas que contar después de haber pasado taaantas horas con Rafa y los parroquianos habituales. Nunca me he reído tanto como cuando nos íbamos a poner carteles a otros bares del barrio de los conciertos del Sol (el del 2 de mayo). También nuestro rotundo fracaso intentando descubrir un alcohol que mezclara bien con la horchata … Siempre admiré su maestría a la hora de manejar la percusión de la cubitera y sus pinzas mientras sonaba “Playing Bogart” de Any Trouble o el “Stupefaction” de Graham Parker.

En el Flamingo conocí un montón de bandas increíbles gracias a que Rafa me abrió de par en par su extensa colección de discos, aprendí lecciones inolvidables de la noche madrileña, encontré el amor, también la amistad que perdura de un montón de inseparables que teníamos el Flamingo como nuestro particular club social. También a cómo saber tratar a la gente detrás de una barra, a escuchar y ser escuchado. Y por supuesto a beber y saber tirar una buena caña. Rafa era un maestro en el arte tabernero. Esta foto es mi último gran recuerdo de Rafa cuando vino a verme en el concierto de Jayhawks en Avilés, con su superwoman Montse (i love you). La foto la sacó su Dieguito del alma. El otro recuerdo lo tengo en casa y me lo llevé del Flamingo. Nunca conseguiré dominar la cubitera como lo hacía Rafa”.

Ángel Cubero: “Día muy muy triste en Malasaña (o en lo que fue Malasaña). Así de repente nos ha dejado el gran Rafael Fustes. Cuántas noches mágicas con Rafa en la barra siendo yo un adolescente. Monta un bar allá donde estés. Harás un lugar mejor”.

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