Los hosteleros piden anular la nueva ZPAE y denuncian «fallos» en las mediciones del ruido | Somos Malasaña

Los hosteleros piden anular la nueva ZPAE y denuncian «fallos» en las mediciones del ruido

La Plataforma por el Ocio alega que algunos sonómetros fueron colocados junto a aparatos de aire acondicionado, a la vez que se queja de que se identifique a los bares y restaurantes como únicas fuentes de ruido en la calle

Supuesta colocación de los sonómetros en Hortaleza 102, con dos aparatos de aire acondicionado (flechas rojas) | PLATAFORMA POR EL OCIO

La revisión de la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) del distrito Centro está generando numerosas reacciones entre el tejido vecinal y comercial de Malasaña. Los últimos en mover ficha han sido los hosteleros, que este miércoles por la mañana denunciaron en una rueda de prensa celebrada en el bar El 2D, en plena plaza del Dos de Mayo, supuestos «fallos» y «errores» en las mediciones con las que se elaboró el mapa del ruido en el corazón de Madrid.

Dichas mediciones oficiales se efectuaron entre febrero de 2015 y julio de 2017 y, según la Plataforma por el Ocio, asociación que agrupa a los negocios de recreo y hostelería, no se ajustaron a la legalidad al colocarse algunos de los sonómetros cerca de elementos que pudieron distorsionar los resultados, como aparatos de aire acondicionado o extractores de comercios cercanos. «Al colocarlos ahí no sabemos de dónde viene el ruido, si del aire acondiciona que interfiere las mediciones, del tráfico o de la gente que pasea por la calle», ha denunciado el representante legal de la asociación.

Los hosteleros indican casos de este tipo en las mediciones de Augusto Figueroa 39, Plaza de Chueca 5, Hortaleza 78 y Hortaleza 102. Aunque se basan en los lugares donde indica el Ayuntamiento de Madrid que colocó los sonómetros, no tienen pruebas físicas de que en el momento de la medición estuvieran colocados los aparatos de aire acondicionado. Sí que cuentan con esta prueba en el distrito de Moratalaz, donde obtuveron un acta notarial con fotografías que muestran la cercanía de los sonómetros a fuentes emisoras de ruido.

Los presuntos «fallos» en la medición han sido incluidos dentro de las alegaciones presentadas por la Plataforma por el Ocio a la nueva ZPAE, que ahora deberán ser estudiadas por el Ayuntamiento de Madrid antes de su aprobación final. Los hosteleros van a esperar a la contestación y a una reunión de la Mesa del Ocio que han solicitado antes de decidir si emprenden acciones judiciales sobre la obtención de los niveles de ruido. Los vecinos, por su parte, también han presentado alegaciones y han practicado mediciones por su cuenta que indican que la zona de Malasaña sufre ruidos similares a los de un polígono con maquinaria industrial, denuncian.

Ruido provocado por «el botellón, el tráfico y la limpieza»

Los hosteleros afirman que las cuatro ZPAE implantadas por el Ayuntamiento desde hace 15 años en Centro, Azca, Aurrerá y Gaztambide han resultado «un fracaso» y consideran que «no han servido para luchar contra el ruido». Se quejan de que «todas» las medidas incluidas en ella afectan a sus locales y que no se tiene en cuenta las fuentes «reales» de ruido en la calle.

«Los botellones que se forman cerca de tiendas de alimentación y bebidas, el tráfico y los servicios de limpieza son las principales fuentes de ruido durante los fines de semana», apunta Mariano Talavante, ingeniero que practicó varias mediciones para la Plataforma por el Ocio en la zona de los bajos de Aurrerá. Los locales defienden que ellos, con los permisos y las insonorizaciones en regla, no provocan el ruido y restan importancia al que generan las terrazas de hostelería «porque los aparatos de medición recogen datos fuera de su hora de funcionamiento», han explicado. También reclaman más presencia policial para evitar la venta de latas en la calle o el consumo de alcohol en vía pública.

Por otro lado, la Plataforma por el Ocio critica la prohibición de modificación de locales que trae consigo la nueva ZPAE, aunque valora medidas como la de la imposibilidad de abrir más bares y restaurantes en las zonas saturadas. «Esa medida tiene lógica», han indicado.