primer periódico hiperlocal español | año IX | 23 de junio de 2018
Seleccionar página

Las latas ilegales que van “de la alcantarilla a tu boca”

Los hosteleros de Malasaña hacen campaña para concienciar a sus visitantes de los problemas que acarrea la venta ambulante de cervezas en las calles del barrio

Uno de los carteles de la campaña ‘Malasaña sin latas’

Los hosteleros de Malasaña están en pie de guerra contra el consumo de latas en las calles. Y no solo porque sean competencia desleal. Cuando hablan del problema, el hecho que la gente compre latas a un euro por la calle en lugar de tomarse una caña en sus locales parece ser la menor de sus preocupaciones.

Lo que les inquieta realmente es “el ruido, la suciedad y el botellón, del que muchos vecinos nos acaban echando la culpa a la hostelería” explica el vicepresidente de la Asociación de Hosteleros de Malasaña (AHM), Iván Báez. Por ello acaban de lanzar una campaña -casi coincidiendo con la de Sal sin molestar del Ayuntamiento– para intentar sensibilizar a los compradores de latas de los problemas que acarrea el consumo de alcohol callejero.

La iniciativa se llama Malasaña Sin Latas y persigue llamar la atención sobre las condiciones higiénicas en las que se reparten las latas, las situaciones de explotación laboral que conllevan, además de la “competencia desleal” de este tipo de ventas. Para ocultarlas a los ojos de la policía, los lateros guardan su material “dentro de los contenedores de basura”, escondidos bajo las bolsas de desperdicios. También en el interior de alcantarillas cercanas al Dos de Mayo o San Andrés. “Es un atentado contra la salud pública”, explica Iván. El lema escogido para la campaña, de la alcantarilla a tu boca, es literal en muchas ocasiones, como ha podido comprobar visualmente este periódico.

Y también que se venda alcohol a menores sin ningún tipo de control

Los hosteleros también denuncian las precarias condiciones laborales de los lateros y afirman que muchos de ellos están explotados por “mafias”, que a veces controlan pisos lanzadera para el reparto de las latas por todo el barrio, como ya publicamos en Somos Malasaña. Todas las transacciones son en negro y sin ningún tipo de derecho laboral.

El ambiente de ilegalidad en el que operan los lateros hace frecuentes los enfrentamientos y las peleas por el control de determinadas esquinas a ciertas horas de la noche, una estampa habitual de la que también ha sido testigo Somos Malasaña.

El origen: acuerdo entre vecinos y hosteleros

La campaña Malasaña sin latas es el fruto de una colaboración entre vecinos y los hosteleros asociados a la AHM, unidos en la Plataforma Maravillas junto a otras asociaciones. La idea surgió en las fiestas del Dos de Mayo de 2016, cuando se propuso destinar parte de la recaudación de las barras a una acción de concienciación para mejorar el barrio. “Queríamos demostrar a los vecinos que los hosteleros no somos los principales culpables del ruido y del botellón”, apunta Iván.

El problema de la venta callejera de alcohol lleva asentado en Malasaña desde hace décadas. La llegada de la Ley Antibotellón a principios de los años 2000 solo sirvió para que los vendedores afinaran sus técnicas y pasaran de la litrona a la lata, más sencillas de llevar y de dejar si se acerca la policía.

En la actualidad los lateros ya no solo sirven cervezas, puesto que los vendedores cada vez tienen más oferta y ahora distribuyen botellitas de ron o whiskey para tomarlas a chupitos o mezcladas con refrescos. El concepto es el mismo: el comprador prefiere adquirir alcohol en pequeño formato por si la llegada de los agentes de policía desbaratan su botellón.

Desde la AHM entienden que el problema “es complejo” y que la policía tiene complicada la actuación a base de multas: “No tiene sentido perseguir al latero, que muchas veces se declara insolvente”, apunta Iván Báez, que sugiere mejor “perseguir el dinero para ver a dónde llega”.

De momento, la policía se centra también en multar a los consumidores: el año pasado el distrito Centro batió récord de sanciones por consumir alcohol en la calle y solo en la Plaza del Dos de Mayo se impusieron 1.100 multas. Pero la llegada del buen tiempo facilitará también los ruidos del botellón y las meadas en las esquinas menos transitadas. Los hosteleros confían en que campañas como esta ayuden a mitigarlo.

Publicado por

Las latas ilegales que van “de la alcantarilla a tu boca”

8:30