¿Que Malasañas nos ha contado el curso literario? Siete libros que hablan del barrio | Somos Malasaña

¿Que Malasañas nos ha contado el curso literario? Siete libros que hablan del barrio

Repasamos libros de distinto pelaje que han narrado diferentes Malasañas existentes durante el último curso y que han sido objeto de la atención de Somos Malasaña.

¿Qué libros se escriben sobre Malasaña? ¿Reflejan el barrio histórico de Madrid que fue, la Malasaña mítica mordiendo el nuevo siglo o el barrio de moda de hoy? Es una pregunta difícil de responder, pero, quizá, echando un vistazo a las novedades literarias relacionadas con el bario sobre las que hemos fijado la vista en Somos Malasaña durante este curso – de verano a verano – podremos hacernos una idea de qué cualidades de todas las Malasañas que son (o fueron) atrapan la atención de los juntaletras.

1. Sociología del moderneo (Iñaki Domínguez en Melusina). En julio de 2017 entrevistamos al autor de este corrosivo ensayo en el que aparece Malasaña por doquier.

El libro transita sin complejos por el análisis más ortodoxo de las ciencias sociales, la referencia de la cultura popular y hasta por la anécdota vital. Iñaki se muestra abiertamente como alguien que ha visto de cerca el moderneo y demuestra mirada de fino entomólogo. Ha estado acodado en una barra de bar antes que aporreando el teclado y ha asistido perplejo a los ritos sociales nocturnos de un par de décadas para destilarlos y caracterizar lo que define como una subcultura: la del moderneo, hoy casi asimilable al hipsterismo.

2. La Movida vista por los jinchos (Nacho Herranz Farelo, Café Literario ), nos lleva a los ochenta, donde Malasaña funciona como espejo cóncavo de la otra década, los del barrio periférico y los jinchos. Publicado, además, en Café Literario, una editorial cien por cien carne de Malasaña.

Yo tenía 14 años en el 86, fecha en la que transcurre la novela, y aunque era más joven y mucho menos quinqui que mis personajes, la verdad es que el recuerdo que guardo de aquella época no se corresponde con la visión mitificada que hoy se tiene de los 80 en general y de la Movida en particular. La mayoría de nosotros la vimos por la tele. Yo al menos he visto más yonquis que modernos, aunque es innegable que aquella explosión cultural nos alcanzó a todos con mayor o menor intensidad.

3. De Maravillas a Malasaña (Alicia Flon, autoeditado). La escritora, con quien conversamos, diseña una pequeña historia de la transición del barrio a través de diversos personajes e historias entralazadas, desde la posguerra hasta los primeros ochenta.

Maravillas comienza su transformación a raíz de la muerte de Franco. Los primeros pasos se ven claramente en la celebración de las primeras fiestas del 2 de mayo. Con posterioridad, la alcaldía de Tierno Galván y la toma del barrio por la Movida lo convirtieron en lo que fue y yo intento contar.

De Maravillas quedan los edificios, la estrechez de sus calles, su urbanismo… Algunas mañanas aún recuerda lo que fue.

4. La Gran Vía de Madrid (Santiago de Miguel Salanova, ACCI). En un barrio en permanente cambio urbanístico merece la pena echar un vistazo a lo que los historiadores tienen que decir acerca de cambios similares atrás en el eje del tiempo. El proceso de transformación de la zona con motivo de la construcción de la Gran Vía nos pone sobre la pista de posibles cambios sociales que puedan llegar con la nueva fase de la vía y en el centro de la ciudad.

La Gran Vía acabó con la geografía social de un espacio urbano en el que más o menos se concentraban 10.000 habitantes del Madrid de principios del novecientos. Sin embargo, no se trataba de un espacio homogéneo y en él se podía vislumbrar una sectorialización social decreciente. Me explico. La avenida no se concibió en un primer momento como una calle uniforme, sino dividida en tres tramos: el primero desde el actual edificio Metrópolis de la calle de Alcalá hasta la red de San Luis; el segundo desde esta última hasta la plaza del Callao y el tercero y último finalizando en la plaza de San Marcial (actualmente, plaza de España). En las calles que desaparecieron con la edificación de esos tres sectores vivían gentes muy distintas. En el primero de ellos, una clase media en la que tenían mayor protagonismo comerciantes de un cierto renombre, empleados del sector servicios e incluso algunos profesionales liberales bien remunerados. En el segundo, cobraban más representatividad pequeños comerciantes y trabajadores manuales de una cierta cualificación y en el tercero abundaban jornaleros y trabajadores de baja cualificación. El valor arquitectónico de los edificios de vecindad de estos tres enclaves iba decreciendo a medida que se avanzaba hasta el final de calle, así como también los precios de los alquileres de las habitaciones. Por esta razón, quienes habitaban allí se vieron afectados de formas muy diferentes. Mientras los inquilinos del primer tramo pudieron marcharse a otros barrios acomodados del interior y del Ensanche, los del segundo tuvieron que conformarse con desplazarse hacia otros más modestos del norte y del sur del casco antiguo y los del tercero priorizaron la búsqueda de habitaciones baratas tanto en el centro como en las barriadas obreras del Ensanche y del Extrarradio.

5. Exceso de equipaje. Por qué el turismo es un gran invento hasta que deja de serlo (Pedro Bravo, Debate) .El turismo, sí, como no el turismo. Pedro, vecino del barrio, periodista y escritor, analiza con desparpajo y precisión EL GRAN PROBLEMA. También en Malasaña, como bien sabemos.

Desde Madrid, o desde Malasaña, se puede uno cagar en los apartamentos turísticos y sus consecuencias para el mercado de la vivienda, pero si luego vas a Boston, Nueva York o Copenhague y utilizas la misma vía para alojarte… igual estás cayendo en una contradicción, lo cual no es raro en nuestro mundo capitalista. Entonces, ¿quién tiene la culpa? Es complicado establecerlo, pero está claro que hay un mercado en el que el turismo ocupa una posición muy transversal, que toca a las demás industrias (por eso es difícil de controlar) y hay una industria específicamente del turismo que promueve movimientos, en la que están metidas desde las cadenas hoteleras a los Ayuntamientos o determinadas zonas de bares en nuestras ciudades. Y luego hay unos consumidores que aceptan la propuesta y se mueven.

6. La burbuja del emprendimiento y la atomización de la clase trabajadora (José Manuel Martínez Bedia, Decordel). Quedamos con el autor en un edificio de oficinas próximo a la Gran Vía para diseccionar (críticamente) el gran fenómeno emprendedor que arrecia en páginas de periódicos y ¿conversaciones de (algunas) barras?

Hace tiempo que el poder (grandes empresas, Estado y la fuerza mediática) se ha dado cuenta de que la mejor forma de desactivarnos es que nuestra fuerza laboral se entregue y defienda de forma individual, como sucede con los autónomos. Así se dificulta la unión sindical. Por otro lado, el puente de plata que se nos tiende a través de la figura ideal del emprendedor de éxito, hecho a sí mismo, hace que nos sintamos a un paso del poder y de colocarnos en un clase más desahogada y, si no lo hacemos, será porque no hemos tenido agallas suficientes.

7. Enciclopedia de bares y restaurantes de ficción (Óscar Alarcia, Libritos Jenkins) ¿Cómo iban a faltar los bares? Aunque esta fabulosa enciclopedia trata de bares de ficción aparece Malasaña en sus páginas. Herencia, seguramente, de un escritor (vecino) que ha exprimido las últimas décadas malasañeras.

Hablo de unos 1500 bares en el libro, me gusta imaginar que son todos los que puede haber en Malasaña. También digo en la entrada del Dorsia, el bar de American psycho, que “el ideal de zona de confort del asesino en serie moderno, es la que triunfa en estos tiempos en los bares de moda de Malasaña”. Lo digo por la decoración de ambiente industrial y con un poco de mala leche, claro.

Bonus track: para un repaso más amplio del barrio como escenario literario de todos los tiempos puedes visitar este enlace.