Siete pasos para comenzar una dieta vegetariana y consejos para llenar tu cesta de la compra | Somos Malasaña

Siete pasos para comenzar una dieta vegetariana y consejos para llenar tu cesta de la compra

Existe la falsa creencia de que este tipo de dietas pueden resultar más costosas que la omnívora

Frutería Vitaminas, en calle Noviciado 9

Adriana F. Alcol

Community manager de profesión, esta coruñesa afincada en Madrid desde el año 2012, nos mostrará en esta sección que Malasaña se puede vivir de muchas maneras sin caer en los tópicos y etiquetas que muchos se han empeñado en poner a este barrio que ella siente más como un pequeño gran pueblo en medio de una gran ciudad.

20/10/2018

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Llevo una dieta vegetariana (prácticamente estricta) desde hace dos años y durante este tiempo he comprobado que a pesar de que cada día son más las personas que se decantan por este u otros tipos de alimentación en los que se prescinde de alimentos de procedencia animal, un sector de la población nos continúa viendo como gente un tanto snob que en lugar de haber escogido un determinado estilo de vida, siguen una moda o están pasando una etapa que no durará mucho tiempo. Si tú eres una de esas personas, seguro que habrás escuchado muchas veces frases del tipo “uy, pues seguro que tienes una analítica terrible”, “dejas de comer carne y tomas suplementos, pues eso no creo que sea bueno”, “¿y si algún día te quedas en una isla desierta sin posibilidad de volver a la civilización tampoco vas a comer pescado?”, “¿y qué problema hay en tomar huevos camperos si esas gallinas viven mejor que tú y que yo?”, “¿entonces te preocupan más los animales que las personas que están haciendo ropa en talleres clandestinos?”, “¿y si hay un accidente y solo pudieses salvar a un bebé o a un perrito, a quién escogerías?”. Os suenan, ¿verdad?. Con el tiempo he aprendido a que, aunque no deja de asombrarme, no resulta un estilo de vida del gusto de toda la gente, pero no hago daño a nadie, gozo de buena salud, me siento bien conmigo misma y respeto a quienes incluyen todo tipo de alimentos en su dieta, sin considerar que nadie es ni más bueno ni mejor que la otra parte.

Cuando me decidí a comenzar este camino, leí mucho sobre el tema, pero la mayoría de los artículos se centraban más en hablar de las propiedades de los alimentos que en las experiencias personales, así que hoy voy a escribir el tipo de artículo que a mí me gustaría haber leído cuando comencé a ser vegetariana y voy a daros algunos consejos basados en mis vivencias por si os pueden resultar de ayuda. Además, si vives en Malasaña, te diré algunos establecimientos que te pueden ayudar a llenar tu nevera sin arruinarte, porque otra falsa creencia es que este tipo de dietas pueden resultar más costosas que la omnívora y nada más lejos de la realidad.

Lo primero que debes saber es que no es lo mismo ser vegetariano que vegano. Las personas vegetarianas son aquellas que deciden prescindir de la carne y el pescado en su alimentación y dependiendo del tipo de alimentos que coman, se les puede clasificar en diferentes categorías: ovolactovegetarianos, lactovegetarianos, vegetarianos estrictos o veganos.

Los vegetarianos estrictos no consumen carne, pescado, lácteos ni huevos y los veganos no consumen nada de procedencia animal. La diferencia entre estas dos categorías radica en que los veganos van más allá de una dieta, excluyendo toda forma de explotación y crueldad hacia el reino animal, no utilizando por ejemplo tejidos como la lana, el cuero o la seda o productos cosméticos o de limpieza del hogar que testen en animales o contengan ingredientes de procedencia animal.

Yo soy vegetariana y de manera muy puntual consumo productos que contienen leche o huevo, pero aunque a día de hoy trato de no comprar ropa actual que se elabore con tejidos de procedencia animal, no he dejado de utilizar ropa o bolsos que ya tenía y que no cumplen con este requisito. En la medida de lo posible, trato de mantener un consumo lo más acorde con mi filosofía de vida. Esto es lo primero que aprendí: no te etiquetes, simplemente trata de hacer las cosas que más se amolden a tus pensamientos porque esto no es una competición para ver quién es más ético y más bueno.

Frutería Vitaminas, en calle Noviciado 9

Y ahora sí, vamos con los consejos:

  1. Para evitar cualquier tipo de deficiencia nutricional (que ojo, esto puede darse en cualquier tipo de dieta, no solo en la vegana o en la vegetariana, aunque esta es una cruz con la que cargamos a diario en cualquier conversación) te recomiendo que pidas consejo a un experto en nutrición para que te informe bien acerca de lo que implica el tipo de dieta que vas a llevar a cabo y te ayude así a determinar qué otros alimentos te ayudarán a suplir los nutrientes que aportan los de procedencia animal.

  2. No te creas todo lo que pone en internet: como ya sabrás, aquí puede escribir cualquier persona lo que se le antoje, y aunque es un buen lugar para descubrir nuevas recetas, encontrar una comunidad en la que hablar sobre las experiencias personales o pequeños detalles que en algún momento te podrán ayudar, este mundo virtual jamás debería ser el sustituto de un médico o un experto en nutrición.

  3. Tómate tu tiempo y no trates de pasar de una dieta omnívora a una vegetariana estricta de un día para otro. Puedes probar a ir reduciendo poco a poco el consumo de carne y pescado y sustituirlo por legumbres y otros alimentos como el tofu, la soja, el seitán o el tempeh. Cada día necesitarás tu dosis de proteína, así que no creas que solo con incluir más pasta, más arroz o más pan en tu dieta vas a llevar una alimentación correcta (por eso es tan importante consultar con expertos en nutrición).

  4. Para llevar una dieta sana y equilibrada, debes comer todo tipo de alimentos: cereales, verduras, hortalizas, legumbres, fruta, frutos secos, alimentos ricos en calcio y alimentos o productos enriquecidos en vitamina B12. Nadie nace aprendido, así que puede que al principio te resulte un poco complicado, por lo que yo te recomiendo que al menos las primeras semanas trates de hacerte un planning de las comidas que te vas a preparar atendiendo a todas las categorías de alimentos que debes incluir en tu dieta y si vas a salir, lleva siempre en tu bolso un paquete de frutos secos y alguna pieza de fruta o snack.

  5. Un error muy común (y que por cierto, yo cometí) al iniciarse en una dieta vegetariana o vegana es sustituir la carne o el pescado por productos ultraprocesados. Una solución sencilla y que además no te llevará mucho tiempo (os lo digo yo, que no soy ni por asomo una excelente cocinera) es elaborar tú mismo tus propias hamburguesas o albóndigas vegetales. En internet encontrarás multitud de recetas y además os adelanto que están mucho más ricas que las que puedas comprar envasadas en grandes superficies (además de salirte mucho más económicas).

  6. Comer vegetariano o vegano no siempre es sinónimo de comer bien y aunque puedes encontrar en la fruta o en los frutos secos el sustituto perfecto a los snacks menos saludables, a nadie le amarga un dulce de vez en cuando y no debes torturarte por ello. La repostería vegana está deliciosa y no tiene nada que envidiarle a la tradicional (más abajo os recomendaré un par de sitios en Malasaña que a mí personalmente me encantan).

  7. Si siempre es muy importante hacerse analíticas de manera periódica, con este tipo de dietas, te recomiendo que lo hagas con más frecuencia: es importante que vigiles tus niveles de calcio, de hierro, la vitamina D o la B12 y si un experto te aconseja que tomes algún tipo de suplemento, no lo dudes ni un segundo. Tener una buena analítica con este tipo de dieta es posible y muy sencillo, pero al igual que con una dieta omnívora, debes cuidar ciertos aspectos (y además, ayudará a que tus padres se sientan mucho más tranquilos, te lo digo por experiencia).

Personalmente este estilo de vida ha supuesto un cambio muy positivo en muchos aspectos que van más allá de la alimentación. Puede que os suene un poco místico, pero se trata también de un cambio mental y emocional que posiblemente no sea afín a todas las personas, pero si quieres intentarlo, insisto en que no le haces daño a nadie y espero que estos siete consejos al menos puedan ayudarte un poco en los inicios.

  1. Aunque me encantaría poder comprar siempre productos ecológicos y de proximidad, debemos reconocer que a día de hoy sigue sin ser apto para todos los bolsillos. En el barrio hay muchas tiendas en las que encontrarás este tipo de alimentación; yo intento combinar los productos ecológicos con otros que ofrecen las fruterías tradicionales, que suelen ser algo más económicas. El Mercado de Barceló o el Mercado de los Mostenses son una muy buena opción para encontrar una gran variedad de puestos para todos los gustos. También en el número 27 de la calle Pez podéis encontrar una frutería con un producto de buena calidad (que además siempre te da bien los aguacates, algo que no pasa con tanta frecuencia como desearíamos) y a un precio más que aceptable.
  2. Para la compra de productos básicos como pasta, cereales o legumbres, suelo acudir a supermercados. Para esto reviso las ofertas, que hacen que te ahorres un dinero bien majo al mes aunque te lleve algo más de tiempo y también tengo en cuenta que dispongan de una sección con productos veganos para esos días en los que no tienes demasiado tiempo para cocinar (aunque como os he dicho en el consejo número cinco, lo mejor es evitar los procesados, pero qué queréis que os diga, a veces me salto mis propias recomendaciones).
  3. Si algún día quiero rascarme un poco más el bolsillo y cocinar algo más especial, entonces tiendas como El Granel de Corredera (Corredera Baja de San Pablo nº 33) o el Mercado ACRE (Noviciado nº 18) disponen de muy buen género que podrás comprar al peso. Y ya que estamos en Noviciado, en el nº 9 (pero en diferentes locales) encontraréis la frutería Vitaminas o el 2D, que ofrecen productos de temporada y de excelente calidad.
  4. Cuando te inicias en este tipo de alimentación, es estupendo poder contar con el asesoramiento de locales como Veggie Room (San vicente Ferrer nº 19), un supermercado 100% vegano en el que encontrarás multitud de opciones y te ayudará a descubrir nuevos sabores con los que poder cocinar recetas que harán que no eches de menos los sabores de procedencia animal.
  5. Y aunque hoy nos enfocamos en llenar la cesta de la compra – otro día podemos hablar de lugares para comer o comprar moda ética – voy a suponer que como a mí, a veces os gusta llevar algo dulce para tomar en casa y os voy a recomendar Freedom Cakes (calle de la Luna nº 14), especializada en repostería americana artesana 100% vegana – su tarta de “muerte por chocolate” es de las cosas más deliciosas que he probado en mi vida – y para los amantes de los donuts, Delish Vegan Doughnuts (calle Cristo nº 3), ofrece sabores para todos los gustos y además son la mar de vistosos.

Y hasta aquí mis recomendaciones para el día de hoy. Si eres una de esas personas que se inicia en este estilo de vida, te doy la bienvenida y te deseo un buen camino.