Suso Saiz: "Malasaña suena a guitarras de rock" | Somos Malasaña

Suso Saiz: “Malasaña suena a guitarras de rock”

Hablamos con el músico y productor Suso Saiz sobre la importancia de Malasaña en el panorama musical español y sobre 'Sonido Malasaña', el homenaje que rinde al barrio el centro cultural Conde Duque

Suso Saiz, en el patio del centro cultural Conde Duque | SOMOS MALASAÑA

Es de esperar que este sábado por la noche el patio central del Conde Duque esté lleno a rebosar. Desde las 21 horas tocan gratis los Nastys, Chill y Fuckaine, tres bandas con las que arranca el homenaje que el centro cultural Conde Duque quiere rendir a Malasaña y a su especial relación con la música y que se materializa con un ciclo de 10 conciertos bautizado como ‘Sonido Malasaña’. Lizzies, Favx y Rayo son las otras tres formaciones emergentes que también actuarán gratis en el mismo escenario, aunque lo harán el 29 de septiembre. Junto a estos jóvenes, ‘Sonido Malasaña’ permitirá también disfrutar -a precios populares, con entradas de entre 8 y 15 euros- de ilustres veteranos como Christina Rosenvinge, Sex Museum, Biznaga, Ana Béjar y Javier Colis, Josele Santiago, Demonios tus Ojos y Santiago Auserón.

La selección de los grupos que participan en ‘Sonido Malasaña’ ha corrido a cargo Suso Saiz, quien presenta la propuesta como un ciclo en torno al rock hecho en Malasaña o bajo su influencia, porque es a rock esencialmente a lo que suena el barrio, según este experimentado músico, productor y compositor: “Malasaña suena a guitarras desde los años 80 y a eso sigue sonando”. ‘Sonido Malasaña’ “es una forma de saludar a un barrio que con la música tiene una relación profunda. La música y el rock es una llave y un punto de comunicación para todos los habitantes de Malasaña, es algo que se vive de una forma muy intensa en Malasaña”.

Con ‘Sonido Malasaña’ y, más en concreto, con la selección que ha realizado de las bandas que participan en el ciclo, Saiz indica que no ha pretendido expedir certificados sobre quién es de Malasaña y quién no. Ni tan sólo definir ni marcar una línea sobre lo que debe ser el sonido de Malasaña. No le gustan las etiquetas. “No pretendemos marcar un estilo ni contar cómo es la música de Malasaña ni definirla, en absoluto. Es más una cuestión de cercanía y vecindad. No intentamos marcar la línea por la que seguir sino es más el abrazar y saludar a nuestros vecinos y hacerle un homenaje al barrio, un homenaje al rock, que es algo en lo que los centros de cultura normalmente no entran y en Conde Duque sí se va a hacer. Se trata de celebrar y homenajear la importancia musical de Malasaña con un ciclo que ofrece música hecha por gente que ha pasado, vivido y sentido Malasaña”.

“Todas las bandas que participan en ‘Sonido Malasaña’ tienen una cierta dosis de rock. No son grupos de pop, no son gente buscando ‘hits’. Son gente haciendo música e intentando contarse con ella. Algo importante para nosotros a la hora de seleccionar a quienes forman parte del ciclo era que fuesen creadores, no ‘hit makers’, hacedores de éxitos”, explica Saiz, quien por otra parte asegura que ha sido muy fácil convencer a los grupos de que se sumen a esta propuesta: “Todos los que están en el ciclo han sido muy receptivos. Les hemos contado la propuesta con honestidad, cariño y respeto y todos han entendido dónde estamos y lo que perseguimos. Esto no es un negocio, es una celebración, nos debemos a los ciudadanos, los precios son asequibles…”

Suso Saiz, programador del ciclo de conciertos ‘Sonido Malasaña’ | SOMOS MALASAÑA

Está claro que Malasaña es un nombre relevante dentro del panorama musical español desde los años 80 y que sigue siendo un referente. “El pasado es algo que existe y que uno debe recordar y el pasado musical de Malasaña tiene tal fuerza que es una realidad de la que no nos podemos sustraer. El rock independiente nació aquí, eso es así. Pero es que, además, Malasaña sigue siendo música, sigue habiendo salas con música en directo -aunque cada vez menos-, sigue latiendo; viven muchos músicos en Malasaña, es el barrio donde más creadores de música habitan. No hay que nacer en Malasaña para ser malasañero. Todo el mundo quiere sumarse a la historia musical de Malasaña y para cualquier músico que trabaja en Madrid Malasaña es importante y una cierta ‘malasañeidad’ es obligatoria y está en el interior de cada uno de ellos”.

Sobre la escena musical actual de Malasaña, Saiz indica que está globalizada, como en el resto del mundo. “Hay disparidad de sonidos. La multiinformación degenera los estilos y los hace múltiples, los abre, los corrompe, los enriquece. No es fácil definir una escena. Siempre es múltiple. De hecho las bandas emergentes que tocarán en ‘Sonido Malasaña’ todas tienen peculiaridades bien diferentes. Ninguna de ellas tiene un sonido puro. Lo que las puede unir, si acaso, es una independencia de criterio, la libertad con la que han creado. Pueden atarse a cuestiones y estilos del pasado pero cada uno va a su aire y no reproducen de forma literal las músicas de las que beben”

Cuestionado sobre la sensación de un resurgir de bandas vinculadas con Malasaña que parece que se está dando en la actualidad, algunas de las cuales están girando bien incluso por circuitos internacionales, lo que Suso Saiz admite es que ahora hay gente -sin querer personalizar- que está haciendo un esfuerzo grande por que las bandas tengan repercusión, pero asegura que “siempre ha habido grupos haciendo música en Malasaña”. “No soy un historiador del rock en Malasaña, pero desde los 80, si analizáramos nombres lustro por lustro, nunca nos faltarían bandas”. Reconoce que tras el ‘boom’ de grupos ‘indies’ de los 90 lo que pudo haber es un apagón del foco mediático durante un tiempo, pero eso no implica que se dejara de hacer música.

Un ciclo único

Volviendo a lo que es ‘Sonido Malasaña’ y lo que se puede esperar artísticamente de este ciclo, Suso Saiz destaca, satisfecho, que el ciclo está en el pasado, en el presente y en el futuro y que los músicos que partipan en él todos viven el ahora y van a enseñar su obra reciente. Además, anuncia con emoción que “pasarán cosas únicas e irrepetibles como que Josele Santiago va a a grabar los dos conciertos que dará y que con ese material va a construir su primer disco en directo, en el que incorporará invitados especiales como Niño de Elche; que los malasañeros Sex Museum presentarán su nuevo disco, o que una formación de culto como Demonios Tus Ojos, con Javier Corcobado, tocará por vez primera en directo lo que fue su único disco, ocasión para la que se han juntado por vez primera los cuatro miembros originales de la banda”.

‘Sonido Malasaña’ cuenta también con otros añadidos reseñables como la recuperación de los disco forum, sesiones de escucha de discos en las que posteriormente se podrá hablar sobre lo que se ha oído con los protagonistas de esas mismas grabaciones y que serán el pistoletazo de salida para una propuesta de continuidad en este sentido en el mismo centro cultural Conde Duque, cuya nueva dirección artística no descarta que en el futuro pueda haber un ‘Sonido Malasaña II’ y que, en cualquier caso, lo que sí que está garantizada es una decidida apuesta del Conde Duque por la música, apuesta a la que seguirá vinculado Suso Saiz como artista asociado al centro cultural con una propuesta centrada en tres actividades: el comisariado de ciclos de conciertos, la creación de un espacio para la exposición de obras de arte sonoro e instalaciones audiovisuales y la formación de una orquesta sinfónica de música ambient.

Por último, es digno de destacar que la mayoría de los conciertos de ‘Sonido Malasaña’ tendrán lugar en un renovado Auditorio de Conde Duque, espacio que ha experimentado ciertos cambios físicos que permitirán a los espectadores disfrutar de la música de manera distinta a como hasta ahora se podía hacer. Estrena nueva configuración tras haber retirado la mitad de las butacas de la sala para tener más flexibilidad y podrá ofrecer, a partir de ahora, conciertos en formato de pie o, incluso, en formato tumbado si se tercia, tal y como indica Miguel Oyarzun, nuevo director artístico del centro junto a Isla Aguilar. Ambos acordaron la necesidad de este cambio convencidos de que algunas actuaciones piden a gritos que el público se pueda mover e, incluso, bailar, algo que imposibilitaba la distribución clásica y encorsetada de butacas fijas. Esta decisión habla también muy a las claras sobre las intenciones de Oyarzun y Aguilar de convertir el Conde Duque en un sitio abierto para ser disfrutado y vivido a todas horas por los vecinos.

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